El Gusano Cabezudo (Capnodis tenebrionis).

Introducción

(Puede encontrar información adicional en las páginas  enlazadas al final de este artículo)

El Capnodis tenebrionis o comúnmente conocido «gusano cabezudo» por la forma característica de sus orugas pertenecen a la siguiente clasificación entomológica:

  • Orden: Coleoptera
  • Suborden: Polyphaga
  • Infraorden: Elateriformia
  • Superfamilia: Buprestoidea
  • Familia: Buprestidae
  • Subfamilia: Buprestinae
  • Tribe: Chalcophorini

Actualmente está causando importantes daños en en frutales de hueso en general y en almendro en particular.  Ocasionalmente también ataca a perales, manzanos e higueras, nogal, níspero y avellano.  Los daños los produce tanto el adulto por destrucción de yemas, brotes y hojas, como la larva por la destrucción del sistema radicular.  El árbol se va debilitando progresivamente hasta llegar a morir.

Su zona geográfica es la zona mediterránea aunque actualmente se ha extendido a áreas del interior, en países como Grecia, Turquía, Italia, Portugal, España y el Norte de África. En España se encuentra en todas las zonas de cultivo de frutales y con mayor presencia, en la Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón, Andalucía y Región de Murcia.

Los síntomas más claros en árboles atacados suelen verse durante el verano, apreciándose un progresivo debilitamiento, siendo éstos a la vez receptivos a otras plagas como barrenillos.

Los factores que han contribuido a su expansión son:

  • La situación de sequía persistente con ausencia de lluvias en los últimos años.
  • Problemas de dotación de agua de riego.
  • El abandono de explotaciones agrarias.
  • La reducción del número de tratamientos contra esta plaga en el momento adecuado.

Descripción.

La forma adulta es un coleóptero de 2 a 3 centímetros, de coloración negro mate con una mancha de polvillo blanco sobre la cabeza, ésta embutida en un tórax voluminoso, y una superficie con abultamientos rugosos. Tiene forma de escudo alargado y los élitros muy duros. Bajo los élitros tiene un par de alas membranosas bien desarrolladas.

Cuando se le molesta, queda absolutamente inmóvil y las distintas partes del cuerpo quedan rígidas entre si.  Esta apariencia de “muerte” debe verificarse, sobre todo después de un tratamiento.

Los huevos son ovoides de 1’5mm de longitud y 1mm de diámetro, de color blanquecino.  Pueden pasar desapercibidos porque se les adhiere con facilidad partículas terrosas que los camufla.  Aunque recién puestos son blandos, se endurecen en contacto con el aire.

La larva, que se encuentra dentro de las raíces, es de color blanco, sin patas, con anillos planos en el abdomen.  El primer anillo del tórax es muy ancho, redondeado y sensiblemente aplastado, con una capa dorsal córnea con un surco en el centro en forma de “V”.  Esta forma característica es lo que le da el nombre de gusano cabezudo.  Su cabeza posee una fuertes mandíbulas con las que perfora la raíces. Todos sus estados larvarios son iguales, variando únicamente su tamaño, que varía desde los 3mm. recién eclosionadas del huevo, hasta aproximadamente los 70 mm en la última fase de desarrollo.  El estado larvario dura 2 años, formando galerías en el sistema radicular del árbol huésped.

En el estado de ninfa, la larva se contrae y vira a color marfil y se endurece.

Ciclo biológico

Adultos

Durante el invierno, los adultos se refugian entre matorrales, piedras, o cualquier otro medio que se sirva de protección, mientras que las larvas de todos los tamaños permanecen en el cuello y raíces del árbol.

Con el inicio del calor los adultos abandonan sus refugios y se dirigen a la copa de los árboles para alimentarse, devorando yemas, brotes tiernos y peciolos de hojas, lo que provoca la defoliación prematura de la zona afectada.  En los casos en los que ha invernado fuera de la parcela, estos saldrán de sus refugios y se colocarán en las 3 o 4 primeras filas de árboles de los márgenes. A partir de aquí, los adultos comienzan a subir a los árboles durante el día, siempre que salga el Sol y no haga viento; durante la noche se retiran a la base de los troncos colocándose en las malas hierbas o grietas del suelo. En estos momentos aún no comen, estando únicamente tomando el Sol en las partes bajas del árbol, siendo muy pocos móviles, pues las temperaturas so aún bajas. A finales de marzo o principios de abril, comienzan su alimentación con mayor intensidad, a la vez que se distribuyen por toda la parcela.

Fotografía de Hermes Almond – Flickr (Licencia: Creative Commons)

Pasadas unas semanas pueden alcanzar la madurez sexual, iniciando un periodo de puesta de huevos desde mediados de mayo con la subida de temperaturas y que se interrumpirá a primeros de septiembre con la bajada de temperaturas.   Estos adultos continuarán alimentándose hasta finales de septiembre o primeros de noviembre, antes de retirarse a los refugios de invierno.  Durante este periodo los adultos emergidos al año anterior irán muriendo, concluyendo así su ciclo biológico.

Durante este periodo las larvas van realizando debajo de la corteza del árbol y siempre en la zona del cuello, la cámara ninfal, de la cual saldrán transformadas en adultos.

Con la llegada del frío los adultos buscarán lugares donde resguardarse de las bajas temperaturas. En aquellas parcelas donde existen malas hierbas o aquellas donde el patrón utilizado emite gran cantidad de sierpes, utilizaran esta circunstancia para pasar el invierno, situándose en estos lugares. Si la parcela de frutales esta limpia de malas hierbas buscaran otros lugares para invernar como malas hierbas de márgenes, bajo canales de riego, zonas de espartizal colindantes con las parcelas de cultivo, zonas de monte, etc. Durante el periodo invernal la mortandad de estos puede llegar al 50%.

Huevos

Cuando la temperatura alcanza una media diaria de 20 ºC se inicia la puesta de huevos en el suelo, alrededor del árbol, en una zona delimitada por una circunferencia de 50cm y una profundidad entre 3 y 12cm, aunque ocasionalmente puede llegar a 20cm.  Las zonas de puesta son preferentemente zonas soleadas y secas.  La hembra deposita entre 250 a 300 huevos y muere a los 3 o 4 días de finalizar la puesta.

Las puestas son mas frecuentes en árboles debilitados.

Al principio los huevos son puestos de forma individual, aumentando estos hasta en grupos de 15-20 huevos cuando las temperaturas son altas.

La eclosión de los huevos depende de la temperatura; así con temperaturas de 20 ºC las larvas eclosionarán a los 30 días , mientras que a 35 ºC solo lo harán en 7 días. Por debajo de 18 ºC y por encima de 45 ºC no se produce la eclosión. En cuanto a porcentajes de eclosión, estos están entorno al 80%.

Larvas

Las larvas neonatas, con ayuda de los pinceles de los pelos de los segmentos abdominales y las contorsiones de su cuerpo, se desplazan por el terreno hasta penetrar en el tallo o en las raíces, donde permanecerán uno o dos años alimentándose de la zona comprendida entre la madera y la corteza, formando galerías que llenan de serrín.

La larva tiene tres días para encontrar las raíces de lo contrario estas morirán. En cuanto a la profundidad a la que pueden llegar está entorno a los 60 cm.  Solamente un 1-2% de las larvas eclosionadas llegan a penetrar en las raíces, pero este número es suficiente para causar daños, sobre todo si tenemos en cuenta la gran cantidad de huevos que puede poner una hembra.

Al principio, debido al pequeño tamaño de estas, necesitarán raíces de pequeño tamaño para poder penetrar dentro de ellas. Posteriormente las larvas van aumentando de tamaño y subiendo por raíces de mayor diámetro, hasta llegar a la zona del cuello del árbol donde realizarán la cámara ninfal, antes de transformarse en adulto. Cuando las larvas son aún pequeñas estas pueden cambiar de raíz, pero después permanecerán siempre dentro de estas.

El desarrollo de las larvas depende de la época de eclosión.  Así en los ensayos realizados[2] hemos podido comprobar que larvas eclosionadas en julio, llegan a alcanzar 60 mm. de longitud hacia el mes de febrero, lo cual indica que se transformarían en adulto antes de un año. En eclosiones a finales de agosto, estas larvas apenas alcanzan los 10 mm. a finales de diciembre, lo cual las llevaría a estar, posiblemente, dos años en las raíces. Esto constataría el hecho de encontrar larvas de diferentes tamaños dentro del mismo árbol.

Sintomatología y daños.

Fotografía de Hermes Almond – Flickr(Licencia: Creative Commons)

Los síntomas iniciales se detectan por las lesiones de los órganos vegetativos de la parte aérea que provocan los adultos al alimentarse, así como la presencia de hojas sin pedúnculo caídas en el suelo.  En la recogida de la almendra también se nota la presencia de la plaga porque al recoger el fruto los adultos vuelan a árboles vecinos o caen con el fruto a la red de recogida.

La acción de las larvas en el cuelo y raíces principales ocasiona en la parte aérea del arbolado el debilitamiento general, clorosis, defoliaciones prematuras y brotaciones débiles como consecuencia de la destrucción de los tejidos conductores, y al final el árbol se va secando por sectores y muere cuando los daños afectan a todo el perímetro del tronco[1].  Las larvas cortan los vasos e impiden el paso de la savia, provocando dicho debilitamiento.

La pérdida de vigor facilita el ataque de escolítidos (barrenillos) y otros parásitos secundarios que colaboran en el desenlace final del árbol.

Sistemas de control.

a) Lucha química.

Se han retirado la mayoría de los productos que hasta ahora se utilizaban. La lucha química en almendro está prácticamente limitada a un único tratamiento antes de floración con Imidacloprid[3] (totalmente inefectivo), siempre y cuando no se haya utilizado en la anualidad para otras plagas como el pulgón.   El control más eficaz contra los adultos se efectúan a base de pulverizaciones  dirigidas a las partes aéreas de los árboles en los momentos clave:  desde la salida de reposo en mayo hasta el inicio de la puesta, pero lamentablemente no hay tratamientos disponibles (salvo efecto indirecto de un tratamiento contra el pulgón con Imidacloprid en esas mismas fechas); cuando emergen nuevos adultos a partir de agosto-septiembre y antes de que se retiren a los refugios invernantes, siempre y cuando se haya recolectado la cosecha.

b) Métodos culturales

LUCHA INDIRECTA

En regadío, vigorizar los árboles mediante riegos en aquellas parcelas que dispongan de agua.  Incremento de abonados (¡¡Ojo a los efectos secundarios con otras plagas y enfermedades[4]!!).  También la elección de patrones mejor adaptadas al medio en que van a vivir, sobretodo raíces profundas y pivotantes.  La eliminación de las proximidades de especies rosáceas silvestres en las que el insecto puede vivir (¡¡Cuidado con la ley de montes o similares en la comunidad autónoma de que se trate!!).

Sustitución en las zonas afectadas de los pies híbridos (con raíces mas fasciculadas y superficiales) por pies francos, a ser posible de semilla in situ y de amarga, dado que se desarrollan a mayor profundidad y son menos deseables por la presencia de amigdalina.

MODIFICACIÓN DE CONDICIONES BIÓTICAS

En regadíos y en caso de ataques puntuales, para evitar la extensión del ataque incrementar la frecuencia de riegos.

En la época de puesta (de abril a junio y de agosto a octubre) es recomendable mantener la tierra mullida porque dificulta la puesta.

RECOGIDA MECÁNICA

Se recogen adultos sobre los árboles.  Es una operación muy cara y de limitada eficiencia.  Recomendable realizarla en otoño por la mayor presencia de adultos en el arbolado.

BARRERAS FÍSICAS

Colocar impedimentos físicos para la penetración de las larvas recién nacidas en el sistema radicular del árbol a proteger.  Puede hacerse con un plástico en forma de tronco de cono que se ajuste bien al tronco y que vaya atado a 20cm por encima del cuello de la planta; esta protección además debe cubrir el suelo en un radio de 50-60cm y debe sujetarse con tierra o piedras.  De esta manera se impide que la puesta de los adultos sea efectiva.  No impide que las larvas de la raíz ya existentes completen su ciclo.  En regadío (a manta) deberá retirarse a finales de agosto-septiembre para evitar la aparición de hongos.

MEDIDAS COMPLEMENTARIAS

La destrucción de árboles muy atacados, quemando las raíces principales y la parte del tronco hasta unos 30cm.  Evitar que los árboles secos permanezcan en el campo porque actúan como refugio de larvas de C. tenebrionis y de escolítidos.

c) Métodos biológicos

Existen formulaciones a base de nematodos entomopatógenos y quitosano.  Se trata de nematodos del género Steinernemay combaten plagas de suelo importantes, como la causada por C. tenebrionis. Dentro del ciclo de vida del nematodo existe una fase denominada infectivo juvenil, único estado de vida libre y tolerante al ambiente.  En esta fase entra por los orificios naturales del hospedador (gusano cabezudo en este caso) y libera una bacteria simbiótica (del género Xenorhabdus) que ocasiona su muerte por septicemia.  Se aplica mediante dos riegos alrededor del tronco, el primero en primavera (abril a junio) y el segundo al final de verano (mitad de agosto a mitad de octubre).  Como inconveniente está que requiere cierta disponibilidad de agua, y que el acceso del nematodo a la larva dentro de la raíz es muy complicada.

d) Otros métodos de lucha.

En los ensayos realizados por Garrido y Malagón (1989), sobre resistencia de patrones a las larvas de gusano cabezudo, comprobaron cierta resistencia de aquellos patrones con un alto contenido en compuestos cianogénicos en sus raíces.

Enlaces y referencias

[1]http://www.terralia.com/index.php?revista=19&articulo=111


[2]http://todoalmendro.blogspot.com/2008/11/gusano-cabezudo.htm


[3] Válido al momento de la redacción, en septiembre de 2010.  En fechas posteriores han podido producirse cambios en el Registro de Productos Fitosanitarios. Actualización: La UE prohíbe los nicotinoides definitivamente a partir del 2014, por lo que no podrá utilizarse este medio de lucha.
[4] Teoría de la Trofobiosis, de Francis Chaboussou.